viernes, 18 de agosto de 2017

LA MADEJA Y EL DO, JEAN CHRISTOPHE GARCÍA-BAQUERO

Su clase de primero de BUP contaba con dieciséis repetidores que dominaban la situación. Pronto Víctor fue objeto de análisis y de burlas que no tenían el más mínimo filamento de sutileza


La madeja y el do, Decultura ediciones, pág 161


viernes, 4 de agosto de 2017

MORTAJA PARA UN RUISEÑOR, P.D . JAMES

Ofreció a estudiantes y profesora una breve sonrisa tranquilizadora y estimulante, y se instaló en una de las cuatro sillas ya colocadas en un lateral de la sala. Mary Taylor y la señora Beale se sentaron a ambos lados de ella, tan silenciosa y discretamente como les fue posible, dada la determinación del doctor Courtney-Briggs de ser puntillosamente galante y acercar las sillas a las damas. No obstante, la llegada del grupo, por mucho tacto que pusieran, desconcertó a la profesora. Una inspección no era ni mucho menos el ambiente normal de las clases, pero siempre resultaba interesante apreciar cuánto tiempo tardaba la profesora en restablecer la comunicación con el alumnado. Una profesora de primera, como sabía la señorita Beale por propia experiencia, era capaz de retener el interés de la clase incluso en medio de un intenso bombardeo y, por supuesto, también en presencia de la inspección


Mortaja para un ruiseñor, Plaza&Janes, pág 26

viernes, 21 de julio de 2017

VUELTA DE HONOR, GEORGE SAUNDERS

En la votación que hicieron en clase ella había puesto que la gente era buena y que la vida era divertida, y al instante recibió una mirada piadosa de la Sra. Dees mientras enumeraba sus puntos de vista: “Para hacer el bien, solo tienes que decidir hacer el bien”; “Tienes que defender lo que es correcto”. Tras esto último, la Sra. Dees había emitido una especie de gemido, algo comprensible; la Sra. Dees tenía mucho dolor acumulado, pero también era capaz, aún, de encontrar la diversión que tiene la vida y de reconocer la bondad en las personas, porque, si no, ¿por qué quedarse a veces corrigiendo hasta tan tarde y llegar al día siguiente agotada, con la blusa del revés, tras colocártela mal en la penumbra del amanecer, querida alumna trastornada?


Diez de diciembre , Editorial Alfabia, pág 18

viernes, 7 de julio de 2017

EN BUSCA DE KILNGSOR, JORGE VOLPI

Aunque en la escuela yo no era el mejor alumno de mi clase, el miedo que tenía de entregarle malas notas a mi padre era suficiente para mantenerme entre los diez primeros puestos




En busca de Klingsor, Seix Barral, pág 119

viernes, 9 de junio de 2017

MANO DE SOMBRA (A MERCED DE LOS INDECIBLEMENTE MEDIOCRES), JAVIER MARÍAS

Ese desprestigio se inició desde dentro, desde la propia concepción del sistema educativo de nuestros tiempos. Si los correspondientes Ministerios de Educación, si las propias Universidades, si las propias escuelas empiezan por considerar que las clases no son tan importantes, que son ‘un aspecto más’ de la enseñanza y sin duda no el principal, entonces es inevitable que el resto de la sociedad desvalorice igualmente esta tarea fundamental y ya no mire a los enseñantes con el respeto y la admiración debidos y de que antiguamente solían gozar



Mano de sombra (A merced de los indeciblemente mediocres), Alfaguara, pág 97

viernes, 26 de mayo de 2017

BLOODY MIAMI, TOM WOLFE

Los ‘negs’ pensaban que sólo los ‘mariquitas’ levantaban la mano en clase, estudiaban mucho para los exámenes, se preocupaban de no repetir curso y de pequeñas cosas como comportarse adecuadamente con los profesores. ¡Los chicos haitianos tampoco querían ser mariquitas, por amor de Dios! De modo que empezaban a considerar el instituto un incordio propio de mariquitas


Bloody Miami, Anagrama, pág 174