viernes, 15 de septiembre de 2017

INUNDACIÓN, PAZ MONSERRAT REVILLO

Fue la hora con más minutos de toda mi vida. Las paredes se acercaban a mí y se separaban con la cadencia de un músculo cardíaco gigante y de color verde. Por fin acabó la clase, y yo cerré la libreta con una copia de todas las divisiones resueltas en la pizarra por la profesora y otras tantas propuestas como deberes para el día siguiente. Eran incomprensibles, inabarcable, incluso para una alumna aplicada como yo. En silencio, sudando e invadida por un sollozo que trataba de ahogar, guardé el cuaderno de matemáticas en mi cartera sin apenas atreverme a mirar a mi alrededor. De haber podido me habría metido también yo en el fondo de esa cartera de cuero, dentro del estuche, entre los colores para que nadie me encontrara


viernes, 1 de septiembre de 2017

THE BROOKLYN FOLLIES, PAUL AUSTER

I found it to be an absorbing well-written book, but one story stood out from the others, and it has stayed with me ever since. According to the author, Ray Monk, after Wittgenstein wrote his Tractatus as a soldier during WWI, he felt that he had solved all the problems of philosophy and was finished with the subject for good. He took a job as a schoolteacher in a remote Austrian mountain village, but he proved unfit for the work. Sever, ill-tempered, even brutal, he scolded the children constantly and beat them when they failed to learn their lessons. Not just ritual spankings, but blows to the face and head, angry pummelings that wound up causing serious injuries to a number of children. Word got out about this outrageous conduct and Wittgenstein was forced to resign his post. Years went by, at least twenty years, if I'm not mistaken, and by the Wittgenstein was living in Cambridge, once again pursuing philosophy, by then a famous and respected man. For reasons I forget now, he went through a spiritual crisis and suffered a nervous breakdown. As he began to recover, he decided that the only way to restore his health was to march back into his past and humbly apologize to each person he had ever wronged or offended. He wanted to purge himself of the guilt that was festering inside him, to clear his conscience and make a fresh start. That road led him naturally back to the small mountain village in Austria. All his former pupils were adults now, men and women in their mid- and late twenties, and yet the memory of their violent schoolmaster had not dimmed with the years. One by one, Wittgenstein knocked on their doors and asked them to forgive him for his intolerable cruelty two decades earlier. With some of them, he literally fell to his knees and begged, imploring them to absolve him of the sins he had committed, but not a single man or woman was willing to pardon him. The pain had gone too deep and their hatred for him transcended all possibility of mercy.


The Brooklyn Follies, faber and faber, pág 60

viernes, 18 de agosto de 2017

LA MADEJA Y EL DO, JEAN CHRISTOPHE GARCÍA-BAQUERO

Su clase de primero de BUP contaba con dieciséis repetidores que dominaban la situación. Pronto Víctor fue objeto de análisis y de burlas que no tenían el más mínimo filamento de sutileza


La madeja y el do, Decultura ediciones, pág 161


viernes, 4 de agosto de 2017

MORTAJA PARA UN RUISEÑOR, P.D . JAMES

Ofreció a estudiantes y profesora una breve sonrisa tranquilizadora y estimulante, y se instaló en una de las cuatro sillas ya colocadas en un lateral de la sala. Mary Taylor y la señora Beale se sentaron a ambos lados de ella, tan silenciosa y discretamente como les fue posible, dada la determinación del doctor Courtney-Briggs de ser puntillosamente galante y acercar las sillas a las damas. No obstante, la llegada del grupo, por mucho tacto que pusieran, desconcertó a la profesora. Una inspección no era ni mucho menos el ambiente normal de las clases, pero siempre resultaba interesante apreciar cuánto tiempo tardaba la profesora en restablecer la comunicación con el alumnado. Una profesora de primera, como sabía la señorita Beale por propia experiencia, era capaz de retener el interés de la clase incluso en medio de un intenso bombardeo y, por supuesto, también en presencia de la inspección


Mortaja para un ruiseñor, Plaza&Janes, pág 26

viernes, 21 de julio de 2017

VUELTA DE HONOR, GEORGE SAUNDERS

En la votación que hicieron en clase ella había puesto que la gente era buena y que la vida era divertida, y al instante recibió una mirada piadosa de la Sra. Dees mientras enumeraba sus puntos de vista: “Para hacer el bien, solo tienes que decidir hacer el bien”; “Tienes que defender lo que es correcto”. Tras esto último, la Sra. Dees había emitido una especie de gemido, algo comprensible; la Sra. Dees tenía mucho dolor acumulado, pero también era capaz, aún, de encontrar la diversión que tiene la vida y de reconocer la bondad en las personas, porque, si no, ¿por qué quedarse a veces corrigiendo hasta tan tarde y llegar al día siguiente agotada, con la blusa del revés, tras colocártela mal en la penumbra del amanecer, querida alumna trastornada?


Diez de diciembre , Editorial Alfabia, pág 18

viernes, 7 de julio de 2017

EN BUSCA DE KILNGSOR, JORGE VOLPI

Aunque en la escuela yo no era el mejor alumno de mi clase, el miedo que tenía de entregarle malas notas a mi padre era suficiente para mantenerme entre los diez primeros puestos




En busca de Klingsor, Seix Barral, pág 119